miércoles, 31 de diciembre de 2008

El tráfico sexual en Asia


El creciente tráfico de jóvenes mujeres de las diversas tribus aborígenes en Asia preocupa a gobiernos, organizaciones de derechos humanos, expertos en migraciones y abogados.

Según un estudio publicado recientemente por la Agencia IPS, afirma cómo es tráfico sexual es una realidad en muchos puntos de la geografía asiática. Cada vez más mujeres de las zonas tribales son llevadas por engaño desde sus aldeas hasta las principales capitales del sudeste asiático, como Singapur y Kuala Lumpur, para trabajar en burdeles o casas de masajes que atraen a turistas o a ciudadanos locales con gran poder adquisitivo. "El comercio de personas de las tribus va en aumento en toda la región de Asia sudoriental", alertó Irene Fernández, directora ejecutiva de Tenaganita, organización no gubernamental malasia que sigue el rastro el tráfico de mujeres a Malasia desde Asia Pacífico. Debido a estas redes ilegales, las mujeres se convierten en una mercancía suculentas para crear dinero. Se convierten en objeto en una atracción para el turismo sexual que en estas zonas se ha convertido es un reclamo turístico muy preocupante. "Es el delito más atroz, porque las jóvenes son engañadas con promesas de un empleo bien pagado en una oficina o en una casa, pero luego son forzadas a la prostitución", afirmó Irene Fernández a la agencia IPS. Tal y como cuentan, no sólo extranjeras son explotadas en Malasia si no que existe un tráfico sexual interno.

Pero este negocio ilícito es alimentado sobre todo por la acuciante pobreza en las zonas tribales, como el distrito de Tamenglong, en el nororiental estado indio de Manipur, donde los padres confían en personas desconocidas que ofrecen trabajos lucrativos para sus hijas, dijeron defensores de los derechos humanos.


Además, las organizaciones de derechos humanos afirman que las personas forzadas al tráfico sexual son especialmente vulnerables a las enfermedades infecciosas, incluyendo el sida, así como a los embarazos no deseados, debido a la falta de información y a las barreras del idioma. Así, el tráfico de los cuerpos se convierte en un negocia en sí mismo donde los derechos humanos brillan por su ausencia y donde no se puede eximir de responsabilidad a nadie, pues desde los propios gobiernos las medias que se toman son escasas.



** Campaña contra la explotación infantil


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