miércoles, 5 de noviembre de 2008

Conflictos en la la RDC


El Congo asaltó los periódicos mundiales en los últimos días. Ahora la comunidad intenracional debe aforntar un conflicto que ha permanecido a la sombra.

La guerra más sangrienta desde la Segunda Guerra Mundial es ahora protagonista. Con un balance de más de 6 millones de muertos y más de dos millones de refugiados, el conflicto, que se desarrolla desde principios de los años 90, ha sido silenciado por los medios internacionales.
La República Democrática del Congopuede considerarse casi un Estado fallido. Hace unos días los conflictos en contra de los camiones de los Cascos azules establecidos en la zona han hecho saltar la alarma en el plano internacional. El país permanece sumido en una tremenda guerra desde los años 90 y poco ha hecho la comunidad internacional para poner fin al conflicto.
Los principales altercados están siendo perpetuados por una de las bandas rebeldes asentadas en la zona, los NKUNDA. El jefe de comunicación en labores de emergencia de UNICEF en la República Democrática del Congo, Jaya Murthy ha solicitado apoyo a través de los medios
El Presidente Joseph Kabila, firmó un acuerdo de paz en 2002; pero fue un pacto que no logró acabar con los conflictos que tienen lugar en este territorio. Ahora de nuevo, se insta a las fuerzas internacionales para que actúen.

República Democrática del Congo: Una guerra de intereses


Desde hace ocho años la República Democrática del Congo está en guerra. Actualmente veinte grupos armados provenientes de nueve países luchan por el control de las riquezas mineras y la madera de la región. A los ya codiciados yacimientos de diamantes, oro, petróleo y uranio se ha sumado la “fiebre” por el coltán (abreviatura de columnita y tantalina), un metal utilizado en las nuevas tecnologías como en los móviles de última generación. La desgracia del Congo reside en su riqueza, en su tierra se ubica el 80% de las reservas mundiales de tan cotizado mineral. Los enfrentamientos étnicos (hay 200 etnias) se ven impulsados por los intereses de las grandes compañías por tener el control absoluto de este mineral.
No podemos encontrar un comienzo claro a las rivalidades étnicas y luchas en el antiguo Zaire, pero las tensiones aumentaron a partir de 1994 tras la llegada de un millón y medio de refugiados hutus que huían de la masacre de Ruanda. Al conflicto contribuyen apoyando directamente a milicias: Ruanda, Uganda, Burundi, Angola, Zimbabwe y Namibia, de ahí que sea denominada como la “primera guerra mundial africana”. No se puede olvidar a EE.UU, Alemania, Bélgica y Kazajstán, principales, aunque no únicos, destinatarios del coltán y a las multinacionales que comercian con éste, sustentando económicamente el conflicto al igual que contribuyen con el comercio ilegal de armas y diamantes.
Aunque el dato pueda sorprender por el gran desconocimiento que se cierne sobre esta guerra es el conflicto más sangriento desde la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente cuatro millones de personas han sido asesinadas. El país y su población se sumen en la pobreza, siendo uno de los más pobres del mundo, ocupando el puesto 155 de la lista de los 173 países realizada por la ONU.
La RDC se encuentra situada en la zona denominada de los Grandes Lagos que se ha convertido en un campo de batalla sin tregua. La situación ha sido calificada por MSF como la mayor crisis humanitaria del mundo y no es para menos, cada día mueren 1.200 congoleños, la mitad de ellos niños. La población ha quedado expuesta a los soldados pobres de las milicias, siendo víctimas de saqueos, violaciones, asesinatos, eligiendo entre vivir en los bosques, sin alimentos ni sanidad, o huir del país. Hasta ahora se han contabilizado un millón seiscientos mil desplazados. Se suma a esta tragedia los 30.000 menores que han sido utilizados como niños soldados o esclavas sexuales.
En 2003 las diferentes facciones enfrentadas acordaron la formación de un gobierno de unidad nacional con el objetivo de estabilizar el país y celebrar unas elecciones que se llevaron a cabo el 30 de junio del 2006. Ganó Joseph Kabila, hijo del rebelde que expulsó al dictador Mobutu en 1997 y gobernó hasta su asesinato en 2001. Hace cuatro años de la firma de este pacto que suponía el fin de la guerra civil pero la violencia no ha cesado. La sociedad internacional tan rápida como es para intervenir en algunas zonas en esta lleva ocho años de retraso, hay demasiado intereses en juego y no vale lo mismo la vida humana en estas latitudes.