lunes, 29 de diciembre de 2008

China y Myanmar unidas por intereses económicos y energéticos


Cuando en un país en el que la violación de los derechos humanos y la mano dura de un gobierno militar existe, su riqueza energética puede sr la moneda de cambio perfect para convertirse en un alíado fiel.
Las unjusticias que de este gobierno emanen quedanr relegadas a un segundo plano.
China la gran alíada de Myanmar firmará otro acuerdo energético con su vecina.


Lo primero es lo oficial:

“China construirá a través de la vecina Birmania (Myanmar) un oleoducto y un gasoducto para responder a la creciente demanda de energía y reducir el suministro de gas y petróleo que recibe en buques. Los dos conductos, cuyas obras de construcción está previsto que comiencen a mediados del año próximo, conectarán la provincia de Yunan, al sur de China, con plataformas de bombeo instaladas en la costa del sur de Birmania, en el Mar de Andamán.Según el diario oficial birmano Nueva Luz de Myanmar, en la construcción de los dos conductos se invertirán 2.500 millones de dólares, y su explotación correrá a cargo de la sociedad mixta creada por las estatales China National Petroleum Corporation y Myanmar Gas & Oil Enterprise.China es el primer inversor en Birmania, país que a lo largo de últimos años se ha convertido en uno de los mayores exportadores de gas a los países de Asia.La construcción del gasoducto y del oleoducto proveerá a China una ruta alternativa por la que recibir el petróleo que importa desde Oriente Próximo y Africa, casi el 80 por ciento en buques que antes cruzan el estrecho de Malaca, entre la península de mismo nombre y la isla indonesia de Sumatra.”

Ahora comienza la letra pequeña:

Es simple. El Gobierno de Myanmar conoce muy poco la carta de los derechos humanos. La población vive en la completa desinformación y todo lo que les lelga es a través de Internet con un acceso muy limitado. La población vive al límite mientras el gobierno de la junta ejerce su poder de forma dictatorial. Tanto Estados Unidos como Europa mantienen sanciones económicas con Myanmar tras lo ocurrido en noviembre del pasado año y por su larga trayectoria de no respetar los derechos humanos así como por mantener en arresto domiciliario a la líder democrática Aung San Suu Kyi.

Pero hay más, las protestas en contra de la construcción del Gasoducto son generalizadas. Comenzaron a surgir a mediados de año, aunque es un asutno latente desde hace muchos años. La problemática radica, según las voces que se manifiestan, en que este trato amenazara a los derechos humanos de los habitantes del lugar y mientras que la Junta se verá aún más enriquecida.
La clave está, como tantas otras veces en el ámbito de las relaciones internacionales en que los vecinos que pueden salir beneficiados no ven nunca los aspectos negativos. Países como China, India y Tailandiaen que persiguen grandes intereses por las reservas de petróleo y gas de Myanmar.


Ahora Myanmar firma este tratado energético con la empresa de Corea del Sur Daewoo y con “Korea Gas Corporation” ; también con la empresa “India's ONGC Videsh and GAIL”.
Todo muy a pesar de las protestas generalizadas. La semana pasada el grupo EarthRights Internacional relató que el gobierno coreano había rechazado las protestas de los activistas coreanos y birmanos. Según afirmaban habían violado las directrices de responsabilidad corporativa sobre los derechos humanos y la protección del medio ambiente marcada por la OCDE. A pesar de que los países involucrados conocen los efectos negativos para el medio ambiente no parece que este proceso vaya a tener freno.
Una vez más, los intereses económicos priman sobre cualquier tipo de principio social o medioambiental.


Y sobre todo sobre la protección de los derechos humanos.

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