Myanmar, antigua Birmania, asaltó hace ahora casi un año las páginas de los principales diarios mundiales por las revueltas producidas en el seno del país en contra de la dictadura militar establecida en el poder. Un año después pocas cosas han cambiado. Algo que fue muy debatido en los medios, es el hermetismo y las restrictivas medidas de control que la Junta Militar tenía establecidas respecto a los medios de comunicación.
Sirvan estas líneas como análisis de lo que ocurrió en aquellos meses en este terreno, para esclarecer el porqué de tanta desinformación.
Sirvan estas líneas como análisis de lo que ocurrió en aquellos meses en este terreno, para esclarecer el porqué de tanta desinformación.
Los medios oficiales:
El sistema de comunicación en Myanmar se basa en un absoluto control sobre las informaciones y los medios. Desde la Junta Militar, son el Ministerio de Información y el de Correo y Telecomunicaciones los encargados de llevar a cabo las tareas de censura y control de la información. En este papel de control de la información, uno de los papeles más importantes lo ocupa del departamento de guerra cibernética, adscrito a la Oficina de Servicios Informáticos del Ministerio de Defensa. Este departamento se encarga entre otras cosas de controlar conversaciones telefónicas, así como el flujo de información a través de los correos electrónicos. Un entramado de control y censura totalmente organizado desde la cúspide. El sistema de control y espionaje de la información en Myanmar es uno de los más sofisticados de Asia, un entramado que se gesta desde que la Junta se estableciera en el poder en el año 42.
La importancia del periódico del régimen “La nueva luz de Myanmar” durante la “revolución del Azafrán” del año pasado , vino dada por la manipulación que ejercían sobre los acontecimientos.
Control de Internet
Internet es para nosotros el medio más democratizado, en el que todos tienen voz y en el que podemos indagar en la realidad que los medios principales de comunicación abandonan en los despachos y almacenan en la lista de lo que no interesa a la mayoría. El problema es cuando la mano dura de un régimen militar, desconocido para muchos, logra establecer uno de los sistemas de control de la información más restrictivos.
En Myanmar menos del 1 por ciento de la población tiene acceso a Internet. La mayoría de los usuarios acceden a la Red a través de de cybercafés; situados en cinco ciudades y en los cuales hace falta inscribirse para acceder a un número de páginas web limitadas pues hay una alta restricción de páginas de disidentes, informaciones sobre derechos humanos, etc., un control que aumentó durante lo acaecido el año pasado.
Revolución del Azafrán: los medios son los enemigos
A medida que las revueltas crecían en las calles en el mes de septiembre, todo el sistema de control de la información, tan hermético y jerarquizado, se hacia insuficiente a pesar de los datos de la población con acceso a comunicaciones.
Aunque las órdenes más restrictivas fueron suprimidas a principios de octubre, Myanmar permaneció sin voz mientras la represión de los militares se alzaba victoriosa en las calles. Las medidas del gobierno se incrementaban cuando las manifestaciones pacíficas y la adhesión de monjes, estudiantes y ciudadanos impregnaban las ciudades.
Comenzaron a registrar los hoteles en busca de periodistas que habían entrado con el visado de turistas y en los aeropuertos eran continuas las inspecciones de los equipajes en busca de aparatos de telecomunicaciones, además de la obligatoriedad de registrar los teléfonos móviles, a pesar de que se bloquearon los servicios de telefonía móvil una vez las manifestaciones y la oposición se hacía más fuerte, aumentando así el sistema de restricciones.
Respecto a la importancia de los blog en la revolución de Myanmar se puede hablar de una acción comunitaria. Internet ha sido la vía de escape para denunciar el sistema represivo de la Junta Militar. A través de free-burma.org detallan la acción que se pretende lleva a cabo y todos los blogs relacionados con los acontecimientos de Myanmar. Lanzando así un mensaje de unidad y de lucha frente a lo que acontece.
Fruto de toda esta labor de oposición de los blogs, el gobierno decidió endurecer las medidas. La Junta Militar, cerró los cibercafés en un intento por impedir que la ciudadanía informe sobre los acontecimientos y la dura represión de las autoridades.
A partir de octubre, Myanmar comenzó a desaparecer de los periódicos, pero la lucha en el país continuaba.

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